{"id":837,"date":"2021-04-06T20:24:49","date_gmt":"2021-04-06T20:24:49","guid":{"rendered":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/?p=837"},"modified":"2021-04-06T20:24:50","modified_gmt":"2021-04-06T20:24:50","slug":"tres-cronicas-tres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/tres-cronicas-tres\/","title":{"rendered":"Tres cr\u00f3nicas tres&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Escribe: Miguel Andreis.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los grandes medios de comunicaci\u00f3n vienen debatiendo, en el orden mundial, si en su \u201cmanual de estilo\u201d incluyen la tem\u00e1tica de los suicidios. Tambi\u00e9n denominado autoeliminaci\u00f3n. Grandes peri\u00f3dicos hace a\u00f1os que no publican nada sobre tal contexto. Est\u00e1n los que afirman que, como el bostezo, el suicidio es imitativo. Sin embargo, existen m\u00e1s dudas que certezas y en general es muy poco que se conoce en cuanto a las conductas animales sobre la conmovedora determinaci\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Guillermo viv\u00eda con su familia en la avenida que desemboca en la Terminal de colectivos, en una vieja y despintada casona. Inmueble t\u00edpico del barrio San Vicente de la C\u00f3rdoba doctoral. Tres hijos, dos hijas y el \u201ctanque\u201d. As\u00ed denominaron un perro salchicha (Daschound) que alguna vez un compa\u00f1ero de trabajo supo regalarle. Hasta hab\u00eda una camiseta de Talleres para \u00e9l. Las supo usar en \u00e9pocas gloriosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanque, amarronado oscuro, hocico blanco, y de patas extremadamente cortas. Desde muy chiquito pas\u00f3 a ser el mimado de la familia y el preferido de Don Guillermo que ten\u00eda una marcada debilidad por ese perrito. Carne molida y de vez en cuando, a escondidas de la familia, un peque\u00f1o trozo de caramelos de dulce de leche. El veterinario le hab\u00eda prohibido terminantemente el chocolate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que escuch\u00e9 referenciar esa extra\u00f1a conducta canina fue por los a\u00f1os \u00b480. En el diario La Capital de Rosario aparec\u00eda una nota sobre que varios canes \u2013cinco- hab\u00edan subido hasta el \u00faltimo piso de uno de los shoppings c\u00e9ntricos donde existe algo as\u00ed como un juego de espejos iluminados que giraban y, sin motivos conocidos por la raz\u00f3n humana, trepaban la alta baranda y desde all\u00e1 se arrojaban. Obviamente quedaban destrozados. Primera inc\u00f3gnita, dif\u00edcilmente un perro suba una escalera de un lugar desconocido; segundo, los guardias no permiten el ingreso de animales; tercero, la madera del pasamanos<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda unos 80 cent\u00edmetros de alto por lo que deb\u00edan saltar. \u00bfQu\u00e9 los llevaba a hacerlo? La explicaci\u00f3n nunca se supo. Las hip\u00f3tesis cargadas de voluntad emp\u00edrica se sucedieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Don Guillermo fumaba dos atados de cigarrillos diarios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Primero fue una tos persistente y luego p\u00e9rdida de peso. La familia no se sorprendi\u00f3 con el diagn\u00f3stico m\u00e9dico. Ten\u00eda ambos pulmones tomados. Otras partes del cuerpo tambi\u00e9n. El tanque se levantaba de su lado solamente para hacer sus necesidades. Casi no se alimentaba. Como su due\u00f1o. Los dolores del amo se agudizaban de noche. Los quejidos manten\u00edan al salchicha despierto y gimiendo. \u00bfEntend\u00eda lo que le suced\u00eda a su amo\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>En Europa existe desde hace a\u00f1os una materia en la carrera de veterinaria que se llama psicolog\u00eda canina. Ya hay quienes la ejercen en nuestro pa\u00eds. Un d\u00eda el conocido periodista radial de LT8 Radio Rosario, Evaristo Monti, se preocup\u00f3 por el asunto de los perros muertos en el shopping y arm\u00f3 una mesa redonda con profesionales especializados. Entre ellos un franc\u00e9s y un norteamericano. La deducci\u00f3n fue que los canes frente a situaciones muy especiales pueden buscar la autoeliminaci\u00f3n. Y abordaron la tem\u00e1tica de los elefantes que sabiendo el final de su existencia se alejan de la manada para morir en soledad. Tampoco nadie explic\u00f3 como esos grandes colosos perciben la cercan\u00eda de la muerte. Obviamente que la discusi\u00f3n se prolong\u00f3 por semanas. Pocos creyeron que los perros eran capaces de suicidarse\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Don Guillermo empeor\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00edan sacar a Tanque de su lado. Apoyaba la cabeza en la almohada. La morfina ya era insuficiente. Su respiraci\u00f3n se volv\u00eda agitada y corta. El salchicha, con mucha dificultad salt\u00f3 de la cama. Se mov\u00eda lentamente. Fue a la cocina y llamativamente pas\u00f3 su lengua por las manos de cada uno de los que all\u00ed estaban. Vio que el ingreso de la cancel (puerta intermedia en los zaguanes), como casi siempre, estaba entre abierta. Volvi\u00f3 a la cama lami\u00f3 el rostro de su amo en estado de inconsciencia. Inm\u00f3vil (jam\u00e1s lo hab\u00eda hecho). Lo observ\u00f3 con atenci\u00f3n un rato y emprendi\u00f3 rumbo al zagu\u00e1n. Cruz\u00f3 la puerta y se par\u00f3 un rato al borde de la vereda. Por all\u00ed pasaban decenas de camiones que cargaban a pocas cuadras del lugar, en el viejo Molino Minetti. El rojo del sem\u00e1foro detuvo el chasis y acoplado. Cuando el verde dio paso, se adelant\u00f3 con sus cortas y chuecas patas introduci\u00e9ndose en las \u00faltimas duales. Fue instant\u00e1neo. Crujido y explosi\u00f3n a la vez. La hija menor que sorprendida por la actitud del perro sali\u00f3 en su b\u00fasqueda. Grit\u00f3 desesperada al observarlo. Tanque hab\u00eda cumplido los 12 a\u00f1os. Curiosa e inexplicablemente el llanto se multiplic\u00f3 desde dentro de la vivienda y gan\u00f3 la calle. Acaba de expirar tambi\u00e9n Don Guillermo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia es conocida por muchos en el barrio San Vicente\u2026 jam\u00e1s sabremos si los perros tienen caracter\u00edsticas suicidas. Menos si los manuales de estilo de los medios gr\u00e1ficos podr\u00e1n hacer referencia de ellos bajo estas circunstancias\u2026 Por frente de esa morada en 12 a\u00f1os pasaron miles de pesados veh\u00edculos. Ni de cachorro se bajaba de la vereda, \u00bf Qu\u00e9lo llev\u00f3 a esa determinaci\u00f3n? \u00bf\u00a1Extra\u00f1os presagios\u2026!? \u00bf\u00a1Un sentido que desconocemos!? \u00a1Qu\u00e9 el viejo salchicha, se quit\u00f3 la vida, se la quit\u00f3\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/descarga.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-838\" width=\"581\" height=\"325\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cCiudad del Este\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCentro financiero de los grupos isl\u00e1micos?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em><strong>Estados Unidos en la b\u00fasqueda de una puerta al Medio Oriente en Latinoam\u00e9rica\u2026<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En Asunci\u00f3n (de Paraguay) cuesta encontrar un lugar donde tomar algo apenas pasada la medianoche. Es s\u00e1bado y estamos en pleno centro. La recomendaci\u00f3n dada por el conserje del hotel fue: \u201cNo se alejen demasiado\u201d. En las esquinas, casi ni\u00f1as, esperan a alg\u00fan cliente que les salve la noche. Tienen una particular belleza y una mirada que conmueve. Es otro pa\u00eds. La asimetr\u00eda social, choca. Charcos de aire fresco se escapan de los hoteles. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Quien nos entregar\u00eda el nombre del \u201ccontacto\u201d en Ciudad del Este, demora en arribar. Se presenta y estira su mano mojada de transpiraci\u00f3n. No perdi\u00f3 su tonada cordobesa. Se sienta y elabora un croquis (casi indescifrable) y escribe el nombre: Fernando. \u00c9se ser\u00eda el contacto. Nos indica reiteradamente \u00a1\u00a1cuidado!!: \u201cMiren que all\u00ed no hay a qui\u00e9n recurrir\u201d. Bebe su segundo jugo de frutas y deja saludos para sus familiares de la Docta.<\/p>\n\n\n\n<p>Partimos de Asunci\u00f3n cerca de las 9. El sol ya her\u00eda; hay que cubrir 400 kil\u00f3metros, en rutas que juegan a la escondida. Deb\u00edamos cruzar gran parte de un pa\u00eds al que tiran\u00edas pol\u00edticas; guerras que lo diezmaron, intereses mafiosos, sumados a una expoliaci\u00f3n interior y exterior, parece haberlo detenido en varias d\u00e9cadas atr\u00e1s. El hambre de millones contrasta con la opulencia de una minor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El calor y la humedad son una constante, m\u00e1s cuando se avanza en zona semi selv\u00e1tica. Los peajes, extremadamente costosos si se los compara con los argentinos. Alcanzar la m\u00edtica Triple Frontera nos lleva varias horas de viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea era elaborar un concepto propio sobre lo que tanto se habla: la instalaci\u00f3n de los marines norteamericanos en ese punto; y cu\u00e1nto de verdad encierran las versiones sobre las operaciones comerciales que all\u00ed ejercer\u00edan representantes del Hezboll\u00e1, Al Qaeda o Hama\u00b4s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Triple Frontera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sitio que en pocos kil\u00f3metros contiene miles de millones de metros c\u00fabicos de agua potable del Paran\u00e1 y otros r\u00edos y una riqueza natural superlativa, casi triangularmente se enclavan la paraguaya Ciudad del Este (fundada en 1957); Foz Iguaz\u00fa (Brasil) y, algo m\u00e1s alejado, Puerto Iguaz\u00fa (Argentina).<\/p>\n\n\n\n<p>Un sitio estrat\u00e9gico en la geopol\u00edtica internacional, seg\u00fan lo escrito, entre otros, por la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice. En la pasada d\u00e9cada del \u00b480, el ex jefe de inteligencia de EE.UU., John Negroponte, comenz\u00f3 a insistir con que esa zona selv\u00e1tica era centro de operaciones financieras del \u201cterrorismo isl\u00e1mico\u201d. \u00bfSon los recursos h\u00eddricos los verdaderos intereses que le atribuyen al pa\u00eds del Norte? \u00bfLa instalaci\u00f3n de marines operando responde a tales prop\u00f3sitos?<\/p>\n\n\n\n<p>En cada cuadra una o dos personas fuertemente armadas. La mayor\u00eda civiles<\/p>\n\n\n\n<p>Arribamos a media tarde del domingo. Todos los antecedentes que fuimos acumulando no reflejaban ni lejanamente lo que era dicha urbe un d\u00eda feriado. Casi desierta de vida humana y atiborrada de negocios opacos y grises que invad\u00edan las arterias. Su perfil era t\u00e9trico. Intimidaba.<\/p>\n\n\n\n<p>La b\u00fasqueda de un hotel, con algunas condiciones m\u00ednimas de confortabilidad, nos moviliz\u00f3 de un lado a otro. Una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de temor nos fue invadiendo cuando comenzamos a descubrir cuadra a cuadra, personas portando armas largas (modernas ametralladoras e Itakas), colgando de sus hombros cintas con cartuchos y balas; unos pocos uniformados, los dem\u00e1s de civil con chaquetas que indicaban en sus espaldas \u201cSeguridad privada\u201d. Nos rememor\u00f3 viejos tiempos de Argentina. \u00bfQu\u00e9 sentido ten\u00eda tantas armas? \u00bfQu\u00e9 es lo que custodian tan celosamente?<\/p>\n\n\n\n<p>Hallamos varias jovencitas con una&nbsp; especie de turbantes en la cabeza, iban rumbo -luego nos explicaron- a una de las mezquitas. Habr\u00eda varios de esos templos.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordamos aquello de que all\u00ed la ley es una utop\u00eda. \u201cCu\u00eddense, miren que no hay a quien recurrir\u201d. Por ejemplo, robar e inscribir como propio un veh\u00edculo nos es problema alguno. Bastar\u00e1 trasladarse hasta un pueblo vecino y en ese condado el rodado pasar\u00e1 a ser del portador. Luego lo publicitan en diarios para su venta, bajo un c\u00f3digo que los identifica, queda en claro que son unidades que no se las pueden cruzar las fronteras<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los cruces<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los peri\u00f3dicos con el que se informan en el lugar cuestionaba severamente al c\u00f3nsul brasile\u00f1o Fernando Cruz de Mello \u201cpor calumniar internacionalmente a nuestra ciudad\u00bb. Hab\u00eda dicho que \u201call\u00ed s\u00f3lo existe la pirater\u00eda; contrabando de armas y estupefacientes, que nadie trabaja honestamente\u00bb. En el hotel apenas nos solicitaron nombre y apellido pero ninguna documentaci\u00f3n. La poblaci\u00f3n se estima en algo m\u00e1s de 20 mil personas. Posteriormente nos aclaran que esa cifra es oscilante. Uno de los conserjes nos indica que saquemos el cartel de \u201cPrensa\u201d del veh\u00edculo. \u201cAqu\u00ed no se quiere a los periodistas ni a los que preguntan demasiado. Y gu\u00e1rdenlo en la cochera para evitar malos ratos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La aduana algo m\u00e1s rigurosa es la argentina. En las otras, apenas un formulismo burocr\u00e1tico absolutamente ineficaz para la funci\u00f3n creada. Todo se puede pasar, coima mediante.<\/p>\n\n\n\n<p>En la televisi\u00f3n por cable, cinco canales donde se habla en \u00e1rabe<\/p>\n\n\n\n<p>La habitaci\u00f3n era con televisor y aire acondicionado. El ventilador refrescaba m\u00e1s. Si los hombres armados nos hab\u00edan intimidado; encontrarse en la pantalla chica con cinco canales hablando \u00e1rabe o traduciendo (subtitulando) debates y otras propuestas de Medio Oriente en esa lengua, sonaba m\u00e1s que extra\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace a\u00f1os, para los argentinos, todo lo que diga o haga Estados Unidos suena a distorsi\u00f3n de la realidad. A falacia. No obstante, ese sitio debe ser \u00fanico en Latinoam\u00e9rica. Pat\u00e9ticamente \u00fanico. Hab\u00edan encontrado argumentos para instalar unos mil quinientos marines.<\/p>\n\n\n\n<p>A pocas cuadras del hotel est\u00e1 la aduana. Ya entrado el sol salimos en busca de alg\u00fan alimento. No hay negocio abierto. La iluminaci\u00f3n es escasa y las calles olvidadas de arreglos. Luego de varias vueltas, hallamos algo similar a un rotiser\u00eda-helader\u00eda- cafeter\u00eda. Las mesas eran ocupadas por algunas parejas. Solicitamos un par de hamburguesas. Mientras esper\u00e1bamos, un rat\u00f3n, de respetable tama\u00f1o, ingres\u00f3 por una entonada puerta de vidrio. La due\u00f1a del local ni se inmut\u00f3 cuando le se\u00f1alamos el visitante. Debi\u00f3 ser un \u201ccliente\u201d habitu\u00e9 del lugar. Nunca sent\u00ed tanto asco por una hamburguesa, pero no hab\u00eda otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En distintas frecuencias pod\u00eda apreciarse ritos isl\u00e1micos. Cambiamos de canal y en uno repet\u00edan terror\u00edficas im\u00e1genes de Irak. Esas puestas en escenas no son parte de la informaci\u00f3n que nos llega cotidianamente.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 8 en punto est\u00e1bamos desayunando dispuestos a buscar a Fernando. Tiene una casa de art\u00edculos electr\u00f3nicos. La noche anterior, un argentino, que forzadamente se radic\u00f3 all\u00ed hace una d\u00e9cada, nos coment\u00f3 en voz baja que aquel punto, presuntamente, es una generadora de dinero para grupos isl\u00e1micos como Hezboll\u00e1, Hama\u00b4s y tal vez Al Qaeda. Y se\u00f1ala a Assad Ahmad Barakat, como el hombre del poder recaudatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Era otra ciudad. Miles y miles de hormigas con formas de personas tomaron comercialmente hasta el \u00faltimo metro cuadrado. Todos los idiomas habitan all\u00ed. Se puede contar por cientos las tiendas de libaneses, sirios y chinos&#8230; Todo es v\u00e1lido mientras no se rompan sus c\u00f3digos. All\u00ed se puede \u201ctranzar\u201d desde equipos electr\u00f3nicos, cigarrillos y whiskies, armas, drogas, topadoras o submarinos. Solo ser\u00e1 necesario encontrar el contacto que acerque las partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el croquis en mano, comenzamos a buscar a Fernando. Nada simple. Los negocios se extienden a lo largo de todas las veredas. Las galer\u00edas son interminables. Los aires acondicionados licuan un olor indescifrable. Los hombres armados se multiplicaron. Cerca de la una de la tarde, y unas mil vueltas, dimos con Fernando. Ni sonri\u00f3 cuando nos presentamos. Menos a\u00fan cuando le explicamos qui\u00e9n nos hab\u00eda dado su nombre. Fernando es iraqu\u00ed. Habla un aceptable castellano. Nos muestra una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica digital (que debimos comprar y a\u00fan hoy no podemos hacer funcionar), mir\u00f3 para todos lados y sintetiz\u00f3 con el ce\u00f1o fruncido la respuesta: \u201cEs verdad, aqu\u00ed, en la zona selv\u00e1tica hay marines norteamericanos, unos mil quinientos. De los dem\u00e1s no hablo. Ustedes no me garantizan nada. No s\u00e9 qui\u00e9nes son o qu\u00e9 buscan\u201d. Insistimos -con indisimulado recelo, una se\u00f1a de \u00e9l pod\u00eda costarnos la vida-, sobre cu\u00e1nto de cierto hay en que ese punto se generan recursos para el Hezbol\u00e1, Hamas \u00f3 Al Qaeda. No nos baja la vista ni disimula su molestia. Con aires de convicci\u00f3n nos arroja: \u201cLas guerras se sostienen con dinero\u2026 si sale de aqu\u00ed o no, no lo s\u00e9\u2026Aqu\u00ed la mayor\u00eda somos \u00e1rabes isl\u00e1micos\u2026\u201d. Comprendimos que algo ocultaba. Ten\u00eda raz\u00f3n, las guerras se sostienen con dinero\u2026 y Ciudad del Este es una ciudad muy particular\u2026<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"570\" height=\"340\" src=\"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/IMG_1655_5_570x340.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-839\" srcset=\"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/IMG_1655_5_570x340.jpg 570w, https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/IMG_1655_5_570x340-300x179.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El particular nicho con extra\u00f1as plantas \u2026<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00a1\u00a1El misterioso poder de Do\u00f1a Antonia!!<\/strong> <\/h4>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Antonia fue uno de los grandes enigmas que se metieron en mi interior en plena ni\u00f1ez. Contin\u00faa intacto. No es mucho lo que s\u00e9 de ella. Por ejemplo que lleg\u00f3 a la ciudad proveniente de un peque\u00f1o poblado llamado Saturnino Mar\u00eda Laspiur. Ten\u00eda tres hijos. El esposo trabajaba de pe\u00f3n en el campo. Ven\u00eda dos o tres veces al a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Untada de misterios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todos los vecinos sab\u00edamos que esos ni\u00f1os ten\u00edan una gran resistencia al hambre. Nunca les falt\u00f3 ropa ni alimento. Si no era un plato de un lado de la cuadra, arribaba una sopa de otro. Los chicos ten\u00edan cuerpo de pobres. Cuerpos que todas las ropas le calzan. Ella cos\u00eda para afuera, armaba ruedos, pon\u00eda cierres\u2026 por ah\u00ed alg\u00fan domingo ofrec\u00eda empanadas al horno de pan.<\/p>\n\n\n\n<p>No era el poder de sobrevivencia lo que me llamaba la atenci\u00f3n. Esa mujer de a\u00f1os inciertos y huesos queriendo salirle de la piel, con p\u00e1rpados que expon\u00edan un peque\u00f1o tic, (lo que hac\u00eda dif\u00edcil saber con exactitud d\u00f3nde miraba), estaba untada de misterios. Extra\u00f1a y silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En la esquina se encontraba la carnicer\u00eda del \u201cchiquito\u201d, all\u00ed, en el hueco de la cuneta se hab\u00eda instalado un cusco que sol\u00eda pasar con los carros areneros. Fue mordido por otros y mal herido ya no pudo moverse. Se guareci\u00f3 en ese ca\u00f1o. Le acerc\u00e1bamos agua y comida. El \u201cchiquito\u201d a la noche le arrojaba unos huesos. Un d\u00eda sali\u00f3, camin\u00f3 unos pasos y se meti\u00f3 entre la rueda de bandoleros que est\u00e1bamos tramando vaya a saber qu\u00e9 acto de destrucci\u00f3n, bajo el tenue foquito que se bamboleaba en la esquina. Desde entonces fue uno m\u00e1s de la barra. Lo apodamos \u201crengo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de las madres de mis amigos trabajaba fuera de su casa. Tampoco la m\u00eda. En casi todas ellas hab\u00eda un tema en com\u00fan: las plantas. Nos sol\u00edan mandar a buscar tierra de las costas del r\u00edo que nos quedaba bastante cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>El podar la parra, injertar plantas, o extraer reto\u00f1os para crear una nueva, precisaba de conocimiento y, sobretodo, \u201cmano\u201d. Mucha mano. No cualquiera lo puede hacer por m\u00e1s que tenga el saber te\u00f3rico de las t\u00e9cnicas. Hoy se dice que receptan las vibraciones que tenemos las personas. Una vibraci\u00f3n negativa garantizaba el fracaso del injerto o trasplante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todos recurr\u00edan a Antonia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ella nunca fallaba. Las pod\u00eda pasar de la tierra a las macetas; de macetas a macetas, injertar, plantar reto\u00f1os, si podaba la parra seguramente que ese verano tendr\u00edamos uvas. Jam\u00e1s a nadie se le sec\u00f3 una planta si la tocaba esa extra\u00f1a dama. Claro que adem\u00e1s curaba el empacho, el h\u00edgado y las quemaduras. Espantaba el ardor, dec\u00eda. He visto madres con sus hijos deshechos en llantos y su cruz sobre la herida con palabras murmuradas en baja voz oficiaban de anestesia. Ya no lloraban.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde el \u201crengo\u201d, que era de todos, se visti\u00f3 de guapo para cuidar su territorio y les mostr\u00f3 los dientes a dos cruzas enormes que andaban de paso por el barrio. Cimarrones experimentados a la hora de clavar los colmillos. Lo desflecaron a mordiscos. Le pusimos Yodo y alguna crema. Lo que ten\u00edamos a mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Las moscas bosteras, verdes y cargosas, pudieron m\u00e1s. Lo llenaron de queresas. Los huevos en horas se volvieron repugnantes gusanos con formatos de arroz que se multiplicaban ante nuestros ojos. Uno de los hijos llam\u00f3 a Antonia. Se agach\u00f3 sobre el animal herido. Qu\u00e9 hizo, no lo s\u00e9, la vimos persignarse, algo as\u00ed como rezar entre lengua, y pasarle un palo de higuera tres veces en forma de cruz sobre las heridas agusanadas. Le acarici\u00f3 la cabeza y se fue. A la hora debimos suspender la cabeceada en la esquina. El \u201cenano\u201d enloquecido nos llamaba a los gritos. Estaba de pie junto al \u201crengo\u201d, como paralizado. Todos vimos de la manera que casi a pu\u00f1ados se ca\u00edan los gusanos. Muertos rodaban. Como si lo hubiese rociado con el l\u00edquido m\u00e1s letal. Observ\u00e1bamos la carne roja. En menos de una semana el agujero casi hab\u00eda desaparecido. Cicatriz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las ramas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Do\u00f1a Antonia sigui\u00f3 injertando plantas. Pas\u00e1ndolas de un lado a otro. Ya adolescente me enter\u00e9 que los 21 de septiembre les ense\u00f1aba a las mujeres c\u00f3mo cuidar las plantas; y que el 31 de diciembre trasmit\u00eda sus conocimientos sobre la cura de empachos, quemaduras, par\u00e1sitos, etc\u00e9tera. Ahh, las bicheras.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 hace que una persona tenga esos \u201cdones\u201d nunca me lo pude explicar. Ni hubo qui\u00e9n me lo explicara. Lo que ella no hablaba con las personas lo hac\u00eda con las plantas. Algunas, ya a punto de la sequedad total, las llevaba a su casa y all\u00ed recobraban vida. Una \u201cm\u00e9dica\u201d de plantas con manos m\u00e1gicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre sinti\u00f3 mucho el fallecimiento de Antonia. Todos los sentimos. Cada vez que iba al cementerio le llevaba unas calas. En su nicho siempre hab\u00eda flores como pintadas, vivas, de colores intensos. Nunca nadie pudo explicarse porque all\u00ed, en esos precarios floreros, los capullos no mor\u00edan\u2026 se perpetuaban por meses. El estigma de Do\u00f1a Antonia, a\u00fan hoy, a muchos a\u00f1os, pero muchos\u2026 Me sigue persiguiendo, sigo pregunt\u00e1ndome qu\u00e9 extra\u00f1o misterio guardaba ella y las plantas\u2026 ellas y aquellas situaciones que nos quedaron debiendo las respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 sepultada en el cementerio local, hay que tomar el pasillo recto, en la tercera entrada a la derecha donde existe&nbsp; una peque\u00f1a galer\u00eda. Oscura. Sin sol. All\u00ed est\u00e1. Inexplicablemente su viejo caj\u00f3n se llen\u00f3 de ramas y hojas verdes de extra\u00f1o formato. Ramas que toman todo el nicho. Ramas que atraviesan la l\u00e1pida. Afirma el sepulturero que jam\u00e1s vio una cosa as\u00ed\u2026 jam\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribe: Miguel Andreis. Los grandes medios de comunicaci\u00f3n vienen debatiendo, en el orden mundial, si en su \u201cmanual de estilo\u201d incluyen la tem\u00e1tica de los suicidios. 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