{"id":347,"date":"2020-08-19T12:15:03","date_gmt":"2020-08-19T12:15:03","guid":{"rendered":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/?p=347"},"modified":"2020-08-19T12:15:03","modified_gmt":"2020-08-19T12:15:03","slug":"berta-siempre-junto-a-tato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/berta-siempre-junto-a-tato\/","title":{"rendered":"Berta, siempre junto a Tato."},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>(Nota de Clar\u00edn- 15-08-2020)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia de Berta, la Berta de Tato, merece ser contada hoy. No s\u00f3lo porque a ella le hubiera encantado leerla, sino tambi\u00e9n porque las generaciones que disfrutaron de Tato, siempre lo escucharon hablar de ella.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por: Alejandro Borensztein<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se supone que cuando se pierde a ser muy querido, ni hablar a una madre, uno deber\u00eda tomarse unos d\u00edas para procesar el impacto y empezar a elaborar el duelo. Sin embargo, creo que la historia de Berta, la Berta de Tato, merece ser contada hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo porque a ella le hubiera encantado leerla, sino tambi\u00e9n porque las generaciones que durante d\u00e9cadas disfrutaron de Tato, siempre lo escucharon hablar de ella pero poco supieron sobre el verdadero rol que cumpli\u00f3 en esta historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Berta naci\u00f3 en Buenos Aires en 1931 y fue la \u00fanica hija de Isaac y Mar\u00eda, un matrimonio de polacos jud\u00edos que llegaron a la Argentina escapando de la barbarie europea.<\/p>\n\n\n\n<p>Isaac era un hombre simple que pele\u00f3 con la camiseta polaca en la Primera Guerra Mundial. Mar\u00eda era hija de un industrial de Varsovia que fue asesinado en una revuelta obrera. Se conocieron, se casaron y dedicaron su vida a coser pieles y a criar a su \u00fanica hija, Berta.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el \u00faltimo d\u00eda de sus vidas vivieron en un PH alquilado de la calle Guise. Primer piso por escalera, tres piezas conectadas que daban a un pasillo descubierto, un ba\u00f1o y una cocina al fondo. O sea, eran polacos, jud\u00edos, peleteros y muy humildes. Esta es la historia de los Szpindler.<\/p>\n\n\n\n<p>La de los Borensztein no es muy diferente. Tato fue el hijo del medio de tres hermanos fruto del amor de Samuel y Sara, un matrimonio de jud\u00edos polacos que llegaron a la Argentina en los a\u00f1os 20 y que, curiosamente, tambi\u00e9n dedicaron su vida a coser y reparar pieles. O sea, tambi\u00e9n polacos, jud\u00edos, peleteros y muy humildes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Borensztein vivieron en distintas casas de inquilinato.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas fue el s\u00f3tano de un edificio en la Avenida C\u00f3rdoba, a la vuelta del templo de la calle Libertad. Much\u00edsimos a\u00f1os despu\u00e9s, el local que inclu\u00eda ese s\u00f3tano fue alquilado por Alejo, el gran amigo de mi hermano Sebasti\u00e1n. En cuanto mi viejo se enter\u00f3 me llev\u00f3 a conocer aquel lugar que pas\u00f3 a usarse como dep\u00f3sito. Bajamos la escalera y me dijo: \u201cac\u00e1 dorm\u00edamos con mi pap\u00e1, mi mam\u00e1 y mis hermanos\u201d. Cuesta imaginar c\u00f3mo hicieron Samuel y Sara, desde ese s\u00f3tano, para que Abraham, el hijo mayor, se recibiera de ingeniero civil en la UBA y lograra ser uno de los m\u00e1s exitosos constructores de su \u00e9poca; el hijo del medio, Mauricio, se trasformara en Tato Bores, y el m\u00e1s chico, Enrique, llevara adelante emprendimientos de todo tipo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Justamente, uno de los primeros intentos comerciales de Enrique fue una disquer\u00eda a la que ingres\u00f3 a trabajar una joven de 21 a\u00f1os. As\u00ed aparece Berta en escena.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Tato pas\u00f3 por al negocio de su hermano y la vi\u00f3, acu\u00f1\u00f3 la primera frase clave de este cuento familiar: \u201cOjo a todos, prohibido enamorarse de la secretaria\u201d. Por supuesto, la prohibici\u00f3n no corri\u00f3 para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En familia. Berta, Tato y sus tres hijos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed Tato y Berta se enamoraron. Eran los hijos mimados de dos matrimonios de polacos, jud\u00edos y peleteros. Mejor imposible. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda salir mal? Por ese entonces, Tato trabajaba en los teatros de revista haci\u00e9ndole la segunda a grandes capoc\u00f3micos de la \u00e9poca como Pepe Arias o Adolfo Stray. Como se estilaba en aquellos a\u00f1os, pasado un tiempo, Tato fue a pedirle la mano de Berta a Don Isaac quien acept\u00f3 gustoso la propuesta y pronunci\u00f3 la segunda frase clave de esta historia: \u201cMe imagino que ahora usted se va a buscar un trabajo en serio, \u00bfno?\u201d. Don Isaac tem\u00eda que Berta \u201cterminara levantando la gamba en el Maipo\u201d, frase que ella us\u00f3 toda la vida para graficar los miedos de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tato no supo qu\u00e9 contestar y amag\u00f3 aceptar la imposici\u00f3n porque estaba dispuesto a dejar todo por Berta. De hecho, siempre estuvo dispuesto a dejar todo por Berta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue ella la que, en el momento justo, meti\u00f3 la tercera frase clave de este relato: \u201cJam\u00e1s te voy a permitir que dejes tu carrera art\u00edstica por mi\u201d. Cuando le notificaron a Don Isaac que la decisi\u00f3n de ambos era que Tato siguiera adelante con su carrera y con el noviazgo, estall\u00f3 el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Berta y Tato. Se casaron en secreto el 12 de mayo de 1954. De ah\u00ed en m\u00e1s todo fue lucha y trabajo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurrir\u00eda con el peronismo un par de a\u00f1os m\u00e1s tarde, la pareja fue inmediatamente proscripta. A partir de ese momento el noviazgo de Tato y Berta pas\u00f3 a la clandestinidad. Solo se ve\u00edan en secreto. Pero como suele pasar en estos casos, se produjo una falla en el sistema de contraespionaje y Don Isaac se enter\u00f3 de todo. Ardi\u00f3 Troya.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarta frase hist\u00f3rica: \u201cTato, nos descubrieron\u2026 hago la valija, me voy y nos casamos ya mismo\u201d le dijo Berta, y abandon\u00f3 a sus padres siendo hija \u00fanica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sof\u00eda Boz\u00e1n, una de las estrellas de la revista porte\u00f1a (la llamaban \u201cel alma del Maipo\u201d), conoc\u00eda a un juez que acept\u00f3 casarlos en 48 horas. Era habitual que las grandes mujeres de la revista tuvieran amigos muy importantes. Con la complicidad de los hermanos de Tato y de todo el elenco del Maipo, con Adolfo Stray a la cabeza, se organiz\u00f3 un casamiento en secreto. Fue el 12 de mayo de 1954.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De ah\u00ed en m\u00e1s todo fue lucha y trabajo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Don Isaac Szpindler nunca di\u00f3 el brazo torcer. Ni siquiera cuando Berta en 1958, o sea cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de casada, qued\u00f3 finalmente embarazada por primera vez. Aquel polaco terco muri\u00f3 sin reconocer el matrimonio ni volver a ver a su hija, pese a que Tato intent\u00f3 sin \u00e9xito algunas negociaciones bilaterales. Pocos meses despu\u00e9s de la muerte de Don Isaac nace el primer hijo de Tato y Berta que vengo a ser yo. Por eso mi segundo nombre es Isaac. No hace falta explicar la tradici\u00f3n jud\u00eda por la que me agregaron el nombre del reci\u00e9n fallecido ni las razones por las que suelo no usarlo. Los felices Bores Szpindler y su cr\u00edo ya viv\u00edan como duques en un apretado dos ambientes de la calle San Luis casi esquina Pueyrred\u00f3n. Tato segu\u00eda dejando el alma sobre los escenarios de la revista porte\u00f1a, secundando a otras figuras. Mi viejo siempre me cont\u00f3 que un d\u00eda, mirando como mi mam\u00e1 me sosten\u00eda en sus brazos, pronunci\u00f3 la quinta frase clave de esta historia: \u201cBerta, si no invento algo pronto nos vamos a morir todos de hambre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Al toque renunci\u00f3 al Maipo, se llev\u00f3 la peluca que m\u00e1s le gustaba, se compr\u00f3 un habano, un armaz\u00f3n de lentes sin cristales y en un instante m\u00e1gico que nunca terminaremos de agradecer invent\u00f3 su personaje inmortal. Luego le agregar\u00eda el frac porque en aquellos a\u00f1os los presidentes y los ministros juraban vestidos de frac. Y dado que, tanto a los ministros como a los presidentes los rajaban cada dos minutos, Tato dec\u00eda que \u201csiempre hab\u00eda que andar vestido de frac porque nunca sab\u00edas en qu\u00e9 momento te iban a llamar para asumir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito en la televisi\u00f3n fue inmediato. En 1959 aparece el personaje y en 1960 debuta con su propio programa \u201cTato siempre en domingo\u201d. El resto de la historia ya es conocida. Para cuando nacieron mis hermanos Sebasti\u00e1n y Marina, Tato ya era una estrella de la tele. As\u00ed fue hasta el final, en 1996.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo importante de este cuento es entender que si no hubiera sido por el coraje de Berta, tal vez nunca hubi\u00e9ramos tenido a Tato.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras la muerte de mi viejo, Berta se dedic\u00f3 a disfrutar de sus hijos, nietos y amigos. Hasta hace s\u00f3lo unos meses, era una elegante se\u00f1ora de 88 a\u00f1os que sal\u00eda todas las noches, ve\u00eda todas las pel\u00edculas y obras de teatro, viajaba y jugaba al bridge.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en los \u00faltimos dos meses, todas las calamidades se confabularon y este mi\u00e9rcoles a la ma\u00f1ana su coraz\u00f3n no quiso m\u00e1s. Dicen los creyentes que por estas horas Tato y Berta han vuelto a estar juntos, vaya uno a saber en qu\u00e9 asombroso lugar del Universo. Ojal\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nunca tan oportuna la sexta frase clave con la que cerramos esta historia: \u201cGood Show, Berta\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Gracias por la vida, Ma.  Berta Szpindler de Borensztein (1931 \u2013 2020)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Nota de Clar\u00edn- 15-08-2020) La historia de Berta, la Berta de Tato, merece ser contada hoy. No s\u00f3lo porque a ella le hubiera encantado leerla, sino tambi\u00e9n porque las generaciones que disfrutaron de Tato, siempre lo escucharon hablar de ella. 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