{"id":335,"date":"2020-08-16T22:30:09","date_gmt":"2020-08-16T22:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/?p=335"},"modified":"2020-08-16T22:30:10","modified_gmt":"2020-08-16T22:30:10","slug":"juana-lucrecia-rivera-infidelidad-y-muerte-por-una-moneda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/juana-lucrecia-rivera-infidelidad-y-muerte-por-una-moneda\/","title":{"rendered":"Juana Lucrecia Rivera\u2026 Infidelidad  y muerte por una moneda"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em><strong>El hombre encorvado, de calvicie absoluta, arrib\u00f3 a la Redacci\u00f3n, pregunt\u00f3 por el Director y ya en charla lanzada se present\u00f3. Hab\u00eda trabajado como una especie de secretario de uno de los abogados penalistas m\u00e1s conocidos de Villa Mar\u00eda en los a\u00f1os cincuenta- sesenta, el Dr. Villegas, m\u00e1s com\u00fanmente denominado el \u201cManco\u201d. Profesional de fuiste.<\/strong> <strong>De un sobre papel madera tan ajado como a\u00f1ejo extrajo los escritos. Eran expedientes\u2026<\/strong><\/em><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su portada se le\u00eda \u201cJuana Lucrecia Rivera- Muerte de etiolog\u00eda dudosa-\u201c<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed estaban tres casos que conmocionaron a Villa Mar\u00eda en distintos a\u00f1os.\u00a0 En dos se le\u00eda Poder Judicial, en la tercera \u201cMunicipio Tercero Abajo\u201d y algo borroneado \u201cBanco Provincia de C\u00f3rdoba C\/ Abundio Allende\u201d. Constaba en esas p\u00e1ginas, se trataba de una de las primeras estafas\u00a0 que se urgieron en perjuicio de la entidad crediticia en Villa Mar\u00eda, a fines de 1890; el otro,\u00a0 m\u00e1s cercano en el tiempo, d\u00e9cada del setenta, alud\u00eda a las hermanas Berm\u00fadez, radicadas en calle Sabattini al 600. Ambas mujeres, que superaban los ochenta a\u00f1os fueron encontradas en su vivienda comidas por los gusanos. Las im\u00e1genes patentizaban lo acontecido. Una ya fallecida y la otra con vida. Gusanos indolentes beb\u00edan su jugo. Estaban all\u00ed, escu\u00e1lidas, casi perdidas en sus camas. Semanas sin comer, imposibilitadas de moverse. La menor fue internada en grav\u00edsimo estado. Muri\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s. Daba escalofr\u00edos pensar en esa situaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se apoyaba en un bast\u00f3n de ca\u00f1as. No demor\u00f3 demasiado en explicar el motivo de su visita; \u201cSon casos que supo llevar el doctor. L\u00e9alas sin apuro, les aseguro que son interesantes. Se las dejo\u201d.\u00a0 Y agreg\u00f3 apoy\u00e1ndose en su pierna tullida: \u201cYo era un pibecuando pas\u00f3 aquello. Todav\u00eda nole ayudaba al Dr. Villegas. Fue uncaso muy comentado y controvertido.La gente le termin\u00f3 echandola culpa al Polaco Votoriesky de losucedido\u2026 estuvo detenido unosd\u00edas, pero\u2026\u201d.El Director abri\u00f3 el expediente. L\u00ednea por l\u00ednea. El visitante\u00a0 ten\u00eda memorizado el caso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cOreste Votoriesky, polaco de nacimiento, hab\u00eda llegado al pa\u00eds en 1938, junto con una de las empresas que ibaa comenzar a construir la aludida F\u00e1brica Militar.&nbsp; Vino como ayudantede uno de los ingenieros de Khon-Rottwiell, firma alemana que llev\u00f3 adelante la parte t\u00e9cnica. La contrataci\u00f3nde mano de obra qued\u00f3 a cargo de \u00b4Colazzo Hnos\u00b4. Como \u00e9l arribaron cientos de extranjeros en busca de trabajo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por una oferta inesperada le ofrecieron&nbsp; trabajar en el&nbsp; ferrocarril como foguista antes que la F\u00e1brica se pusiera en marcha (1942). Acepta inmediatamente el sueldo, era el doble.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Oreste le costaba bastante aprender el espa\u00f1ol. De a poco se las fue arreglando. Entend\u00eda y se hac\u00eda entender. La necesidad de supervivencia le fue delineando su escasa actitud para el idioma.\u00a0 De fuerte contextura, rubio, hosco, avaro por historia y pisando los cuarenta le fueron otorgando un perfil de singular individuo solitario.\u00b4Mercader\u00eda dura de vender\u00b4 sosten\u00edan sus compa\u00f1eros cuando alud\u00edan a posibilidades de encontrarleuna dama que lo acompa\u00f1ara. Viv\u00eda en el legendario barrio Rivadavia, en la \u00faltima calle que topabacontra las v\u00edas. Alquilaba pieza y ba\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Juana Lucrecia Rivera&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Director Interrumpe la lectura.&nbsp; Se empantana en detallesque no son parte del expediente:\u201cSer\u00e1 en un baile del SanLorenzo de Las Playas, el primeroal que decide ir, luego de la insistenciade quienes compart\u00edan eltrabajo, donde conoce a una atractivay treinta\u00f1era morocha quelleg\u00f3 a la ciudad luego de criarse en el campo, Juana Lucrecia Rivera,oriunda de Ordo\u00f1ez. Se\u00f1as, sonrisas y una milonga, un empuj\u00f3n de los cumpas y enfila el polaco hacia la pista. Poco import\u00f3 el desarticulado ritmo que intent\u00f3 imprimirle. No acertaba un comp\u00e1s. Apret\u00f3 fuerte la contorneada cintura.Salida, despedida y cita. Lo dem\u00e1s se torn\u00f3 previsible en el contexto de soledades encontradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un a\u00f1o despu\u00e9s regularizaban en papeles con sello del Registro Civil aquella relaci\u00f3n. Una casita peque\u00f1a \u2013sin terminar- casi sobre la ruta 9 sirvi\u00f3 de morada. Entre ambos adelantaban los fines de semana. Mezcla, baldes, azada, palas y cuchara. Mate y pan casero. As\u00ed, ladrillo a ladrillo le fueron dando forma al inmueble. Con anterioridad al casorio, uncompa\u00f1ero de m\u00e1quina \u2013 concierto cuidado- alert\u00f3 al \u201cPolaco\u201d, en relaci\u00f3n a la muchacha, sobre comentarios insidiosos que se deslizaban. Le coment\u00f3 que\u2018dec\u00edan\u2019 que la dama hab\u00eda tenido una larga historia de amor con un casado de su pueblo. Obviamente aquella acotaci\u00f3n le molest\u00f3, aunque prefiri\u00f3 guardar silencio. La carencia de amor lo hab\u00eda golpeado fuerte. Tres a\u00f1os despu\u00e9s y luego de varias advertencias de sus compa\u00f1eros, que valoraban&nbsp; afectivamente al hombre que cruz\u00f3 los mares, que abriera los ojos en cuanto a su pareja. Se hablaba que<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">en horario de trabajos, otra piel humedec\u00eda sus s\u00e1banas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No respondi\u00f3 pero se le nublaron los ojos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese jueves, lleg\u00f3 hasta Las Playas de maniobras y excusa mediante, regres\u00f3 inmediatamente. Detiene el motor de la Puma primera serie\u2013cambio en el tanque-, una cuadra antes. Sigilosamente ingresa por el pasillo que daba al patio y escuchaa trav\u00e9s de la ventana&#8230; No quedaban dudas, confirmaba por s\u00ed mismo el acto de infidelidad. Se le aflojaron las piernas. Un nudo se estrangul\u00f3 en su est\u00f3mago. Del bolso extrajo el Colt 38 largo, abri\u00f3 despacio e ingres\u00f3 a la pieza. Perilla de luz y dos cuerpos desnudos, jadeantes, quedaron expuestos, est\u00e1ticos, perplejos. El amante se paraliza. Tiembla cuando el ca\u00f1\u00f3n del arma se&nbsp; pega a su nariz. Las l\u00e1grimas casi m\u00e1gicamente regaron el rostro de ella, mientras el grueso y amenazante ca\u00f1o pas\u00f3 a apuntarle&nbsp; su cabeza&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-&#8230;Mire, mire, se\u00f1or, le pido disculpas, nunca me dijo que era casada, le juro que no lo sab\u00eda\u2026\u2013supo que ment\u00eda-. R\u00e1pidamente comprendi\u00f3 que era el casado de Ordo\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Tranquilo, c\u00e1mbiese \u2013 remarc\u00f3 en entreverado castellano- con usted no es la cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En pocos segundos calz\u00f3 a medias todas sus prendas y ya listo para partir con voz visceral la v\u00edctima&nbsp; lo detiene. Ahora el arma se dirig\u00eda a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-No, no, usted no se va as\u00ed nom\u00e1s. Antes tiene que dejarme algo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; \u00a1\u00bfQu\u00e9 puedo dejarle yo?! \u00a1Lo que quiera, pida, pero no tengo nada!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bf\u00a1Tiene una moneda!? \u2013Responde que s\u00ed- \u201cD\u00e9sela a la se\u00f1ora\u201d. El amante busc\u00f3 en el bolsillo y sac\u00f3 una.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211; Entr\u00e9guesela en la mano\u2026 pague por el placer \u2013 ella la tom\u00f3 bajando la vista- Era de 20 centavos, chiquita, dorada&#8230; Imp\u00e1vida la ad\u00faltera bosquej\u00f3 enhebrar palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Per&#8230; perd\u00f3name, te juro que no sab\u00eda lo que hac\u00eda, por la luz que me alumbra es la primera y<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00daltima&#8230; te lo juro&#8230; \u2013implor\u00f3 sin sacar la vista del arma-<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Mir\u00e1&#8230; en la vida todo tiene un precio \u2013respondi\u00f3&nbsp; Oreste sin levantar la voz-<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diferencia est\u00e1 entre \u201colvidar y perdonar\u201d. Ambas son complicadas&#8230; nunca los perdones son sinceros, y al&nbsp; olvido el viento lo trae cuando quiere sentenci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Guard\u00f3 el arma, ech\u00f3 al aventurero&nbsp; y regres\u00f3 al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al regreso, se par\u00f3 frente de ella y le indic\u00f3: \u201cMientras vivamos juntos, todos, pero todos los d\u00edas cuando nos sentemos a la mesa, quiero ver sobre tu plato, esta moneda. Tu actitud como ver\u00e1s, se paga con monedas&#8230;\u201d descarg\u00f3 su impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaba el tiempo y en el ritual cotidiano de la comida, siempre aparec\u00eda la de \u201cveinte guitas\u201d, brillosa, perversa, hiriente, sobre el plato que esperaba boca abajo. Dol\u00eda a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ambos. Jam\u00e1s el Polaco hizo otro reproche de aqu\u00e9l traicionero accionar. En el ferrocarril nadie ignoraba el infortunio. Ni le mencionaban&nbsp; el tema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paciente y silenciosamente observaba c\u00f3mo la mujer perd\u00eda kilos y emerg\u00edan indisimulables contrastes en su car\u00e1cter. Votoriesky estaba seguro que aqu\u00e9l escarmiento era suficiente&#8230; Segu\u00eda am\u00e1ndola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El precio de la infidelidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El expediente se\u00f1alaba que\u2026\u201dUn 22 de diciembre \u2013 tres a\u00f1os despu\u00e9s de haberla hallado con el amante, regresa a su casa \u2013como siempre- en inalterable horario. La mesa impecablemente puesta. Oli\u00f3 ausencia, ella no estaba. En el aparador, clavado con un alfiler, hab\u00eda un papel doblado, presuroso lo alis\u00f3. Presagi\u00f3 el final, cabizbajo ley\u00f3&#8230; \u201cChau Oreste, hasta siempre, fue demasiado el precio queme hiciste pagar. Que pude soportar&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No prosigui\u00f3, observ\u00f3 el plato y la moneda no estaba. Se encamin\u00f3 hacia el galponcito al fondo del patio y all\u00ed estaba ella colgando de una soga que usaba para la ropa. Morada. Orinada. La lengua horrible. Enorme. Con los pu\u00f1os apretados. El cuerpo a\u00fan fl\u00e1cido no le ofreci\u00f3 demasiada resistencia. Pudo abrirle las manos. All\u00ed estaba la moneda\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juana destin\u00f3 una carta a su familia. Explicaba las razones de su decisi\u00f3n. La familia de ella lo denunci\u00f3. Precisamente un abogado belvillense fue quien intent\u00f3 acusar al Polaco de \u201cinducci\u00f3n al suicidio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Manco Villegas que viv\u00eda en la Paraguay (por entonces) cerca del aserradero\u00a0 Berm\u00fadez\u00a0 fue designado su defensor. No necesit\u00f3 demasiado para demostrar que Votoriesky no hab\u00eda cometido el asesinato. Al menos demostr\u00f3 que no era\u00a0 el autor directo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejito que no dejaba de golpear el suelo con el bast\u00f3n, a\u00f1adi\u00f3 ni paraba en las descripciones rememor\u00f3: \u201c\u2026El doctor sol\u00eda contarme que para \u00e9l, el responsable (no el culpable)&nbsp; de la muerte fue el Polaco\u2026 un hijo de puta. La mat\u00f3 con la moneda. Pero la Ley no prev\u00e9 casos como esos. El tipo era un psic\u00f3pata\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hizo un marcado silencio. El hecho no encuadraba en los marcos comunes de la criminal\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El periodista cerr\u00f3 la carpeta. Cre\u00ed que el caso estaba terminado\u2026 No. El hombrecito se cruz\u00f3 el bast\u00f3n sobre las piernas y demostr\u00f3 que tambi\u00e9n a \u00e9l aquello lo hab\u00eda conmocionado. Continu\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Inici\u00f3 el relato como cambiando la voz:\u201cEl Polaco abrumado por la connotaci\u00f3n social que lo involucraba, pide traslado a Marcos Ju\u00e1rez. A\u00f1os despu\u00e9s se jubila como ferroviario y entabla amistad y algo m\u00e1s con una enfermera del lugar. Adem\u00e1s consolid\u00f3 una profunda\u00a0 amistad.\u00a0 A ella le cont\u00f3 el por qu\u00e9 vino a Argentina. Ten\u00eda que ver con una cuesti\u00f3n familiar de sus padres. \u201cSiempre me llam\u00f3\u00a0 la atenci\u00f3n que sobre el plato de\u00a0 mi madre hubiese\u00a0 una peque\u00f1a moneda. Moneda que mi madre apretaba en sus manos el d\u00eda en que decidi\u00f3 envenenarse. Distintos nombres, distintas cifras, el final se repet\u00eda\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre encorvado, de calvicie absoluta, arrib\u00f3 a la Redacci\u00f3n, pregunt\u00f3 por el Director y ya en charla lanzada se present\u00f3. 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