{"id":2441,"date":"2023-09-05T19:54:32","date_gmt":"2023-09-05T19:54:32","guid":{"rendered":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/?p=2441"},"modified":"2023-09-05T19:54:33","modified_gmt":"2023-09-05T19:54:33","slug":"tita-y-luis-los-fantasmas-del-infortunio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/tita-y-luis-los-fantasmas-del-infortunio\/","title":{"rendered":"Tita y Luis: Los fantasmas del infortunio \u2026"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El lado oscuro de una enigm\u00e1tica situaci\u00f3n silenciada para siempre.<\/h4>\n\n\n\n<p><strong><em>Escribe: Miguel Andreis.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tita miraba por la ventana de su habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi no ve\u00eda, menos a\u00fan desde ese tercer piso que en los \u00faltimos a\u00f1os pas\u00f3 a ser todo su universo. Se hab\u00eda acostumbrado al singular olor de los sanatorios. Dos o tres veces por semana sol\u00eda visitarla Ren\u00e9. El hijo que nunca tuvo. A \u00e9l le cont\u00f3 la verdad. Pocos, muy pocos tuvieron acceso a uno de los amores m\u00e1s estigmatizados del mundo art\u00edstico argentino. Tita fue una mujer extremadamente generosa. Querida por algunos. No por todos. Algo de ella seduc\u00eda y rechazaba a la vez. La Fundaci\u00f3n cardiol\u00f3gica se hizo cargo de su existencia. Todo lo mucho que hab\u00eda acumulado profesionalmente, cargada de sucesivos \u00e9xitos fue a parar a distintas instituciones ben\u00e9ficas. Su generosidad no sab\u00eda de l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Luis ten\u00eda una mano especial para la carpinter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Arm\u00f3 en la parte de atr\u00e1s de su c\u00f3moda vivienda, un taller de carpinter\u00eda y adquiri\u00f3 cuanta herramienta saliera al mercado. No s\u00f3lo que constru\u00eda para su familia sino que sus amistades y allegados recib\u00edan distintos de regalo trabajos de su creaci\u00f3n. Sent\u00eda un enorme placer en darle vida a la madera.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la manera que ten\u00eda de despegarse de los libretos cinematogr\u00e1ficos, de los compromisos radiales o televisivos. De escaparles a las revistas y diarios. El enorme receptor ubicado en un rinc\u00f3n de su h\u00e1bitat laboral, sintonizaba programas b\u00e1sicamente, de tangos. En lo mel\u00f3dico ten\u00eda al Tr\u00edo los Panchos entre sus predilectos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Jos\u00e9 lleg\u00f3 a Villa Mar\u00eda cuando su orquesta a\u00fan estaba en pleno apogeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo basta a los escenarios y las interminables giras. Su nombre se mezclaba con los de las grandes figuras. N\u00famero central en las m\u00e1s importantes emisoras.<\/p>\n\n\n\n<p>No recordaba bien cu\u00e1ndo se conocieron con Tita y Luis. El nacimiento de la amistad perdur\u00f3 por siempre. Cre\u00eda que hab\u00eda sido en una presentaci\u00f3n compartida en Radio Belgrano o, quiz\u00e1s, en Splendid\u2026 d\u00edas despu\u00e9s me dijo que era en \u201cBelgrano\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca quiso hablar de lo que hab\u00eda ocurrido. Sus principios de hombre de bien no lo dejaban arrojarse en el bosque de la chimosgraf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tarde, posiblemente, impactado por el fallecimiento de Luis, despeg\u00f3 la bruma de los recuerdos. \u00c9l conoc\u00eda los pormenores del amor abortado entre dos los de personajes m\u00e1s c\u00e9lebres y populares que tuviera el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Tita guardaba en una mesa de luz, muy especial para ella, al fondo del caj\u00f3n de abajo, varias fotograf\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuentan las enfermeras que al despertarse, antes de desayunar, las repasaba una y otra vez. A veces se dorm\u00eda con las im\u00e1genes escondidas entre sus senos. O recordando la vivencia que tuviesen con Luis en M\u00e9xico. Larga luna de miel, trabajo aparte. En ese papel brilloso y ajado, aparec\u00eda un Luis joven y sonriente, de ojos grandes, abraz\u00e1ndola. Ella, joven de nariz algo curva, mirada desafiante y una pollera que quedaba colgada por encima de las rodillas. Bellas piernas. Si alguien entraba a su habitaci\u00f3n (excepto Ren\u00e9) las guardaba r\u00e1pidamente. All\u00ed se escond\u00eda lo m\u00e1s hermoso y oscuro de su pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Luis, estaba en plena filmaci\u00f3n de \u201cEl diablo\u2026\u201d, cuando le avisaron.<\/p>\n\n\n\n<p>La luna formaba parte de la escena que deb\u00eda plasmar en el celuloide. Sali\u00f3 presuroso. Lleg\u00f3 hasta donde le indicaron que hab\u00eda ocurrido el accidente. Un gran n\u00famero de personas se le acerc\u00f3. All\u00ed estaba uno de los actores m\u00e1s completos de todos los tiempos. Querido hasta lo inimaginable. Carism\u00e1tico. Seductor. Pod\u00eda hacer re\u00edr o llorar con igual facilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ambulancia se la hab\u00eda llevado. A ella y a \u00e9l\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>El magnate<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCartu\u201d, como le dec\u00edan de sobrenombre, era uno de los empresarios de mayor renombre que manejaba por entonces la m\u00e1s importante de las revista del coraz\u00f3n: \u201cSinton\u00eda\u201d. Curiosamente una vez lleg\u00f3 a Villa Mar\u00eda acompa\u00f1ada de otra de las mujeres m\u00e1s trascendentes de la historia del pa\u00eds: Eva Duarte. Posteriormente Evita. Hab\u00edan parado en la casa de sus amigos, los Massetti. Cartu, adem\u00e1s corredor de autos, era un seductor a quien se le endilgaba los favores de piel de varias famosas. Eso enmara\u00f1\u00f3 m\u00e1s la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa orden del poderoso empresario medi\u00e1tico a su secretario fue &#8211; tal cont\u00f3 don Jos\u00e9- : \u2018Encargate de que la informaci\u00f3n que tome estado p\u00fablico diga que viajaba solo en el autom\u00f3vil\u2019. Era un secretario altamente eficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente el accidente fue tapa de diarios y revistas. Casi en t\u00edtulos con letras cat\u00e1strofe. La monopolizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n no permit\u00eda hendijas cuando involucraba al poder. Los medios hablaban de la fractura de pierna sufrida por el conocido piloto. En ninguna l\u00ednea aparec\u00edan datos que indicaran o establecieran sospechas que viajaba acompa\u00f1ado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un agente de polic\u00eda obeso, bajo y de bigotes gruesos, lo tom\u00f3 del hombro a Luis y lo alej\u00f3 de la multitud. \u201cCuando yo llegu\u00e9 estaba la se\u00f1ora Tita\u2026 personalmente la ayud\u00e9 a sacar del veh\u00edculo\u201d. Luis no quiso escuchar m\u00e1s, subi\u00f3 a su coche y parti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se movi\u00f3 r\u00e1pidamente. Al llegar a su casa encontr\u00f3 a Tita con algunos magullones en el rostro, y un peque\u00f1o corte en el brazo. Luis no se sent\u00f3. Esper\u00f3 de pie las explicaciones. Ella, tan dura y cruda, lloraba. Le pidi\u00f3 disculpas. \u201c\u00cdbamos hasta la casa de Podest\u00e1 que nos esperaba con Torry. Cartu\u2026 quer\u00eda proponerle el protag\u00f3nico de la nueva pel\u00edcula\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis mordi\u00f3 todas sus esperanzas. No levant\u00f3 la voz para decirle que no le cre\u00eda. Se le hab\u00eda astillado la mirada y el alma. No le hab\u00eda sido f\u00e1cil sostener esa relaci\u00f3n. Solo el amor que le ten\u00eda le daba fuerzas para contrarrestar todo lo que se hablaba en voz baja de esa mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Tita, de por vida, les jur\u00f3 a sus allegados, una y mil veces, que nada tuvo que ver con el hombre en cuesti\u00f3n. Que solamente se trat\u00f3 de una relaci\u00f3n profesional. Jam\u00e1s reconoci\u00f3 otra consonancia. Las versiones se confrontaban. Nunca en los medios apareci\u00f3 informaci\u00f3n alguna. R\u00e1pidamente archivaron lo sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl mismo Luis me cont\u00f3 su versi\u00f3n, recalc\u00f3 Don Jos\u00e9: \u2018Conmigo, Tita termin\u00f3 ah\u00ed. Un hombre puede perdonar cualquier cosa menos una infidelidad\u2019. Y aseguraba que para \u00e9l, Luis la sigui\u00f3 amando de por vida. \u00c9l construy\u00f3 su existencia al lado de otra mujer que lo contuvo y le dio enorme felicidad. Pero le fue imposible olvidar a Tita, de la que no quer\u00eda hablar. Tampoco explicar el por qu\u00e9 de la ruptura. Le ech\u00f3 candado al dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Tita, indican, hasta el \u00faltimo instante de lucidez, con el \u00faltimo resquicio de los ri\u00f1ones funcionando, tomaba las fotos y les hablaba. Estela Cardozo, una de las enfermeras casi exclusivas en su atenci\u00f3n, sol\u00eda contar entre sus m\u00e1s cercanos que murmuraba \u201cLuis, perdoname, pero te equivocaste mal\u2026 solo a vos te am\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos, Tita y Luis, continuaron desovillando su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El olvido sol\u00eda jugarles a la escondida. Se trataba de, posiblemente, los mayores s\u00edmbolos del estrellato argentino. Imposible, por entonces suponer una infidelidad. Cada uno dijo su verdad. Luis nunca m\u00e1s le dirigi\u00f3 el saludo a Cartu. Tampoco volvi\u00f3 a compartir nada con ella. Nadie sabr\u00e1 jam\u00e1s si existi\u00f3 la felon\u00eda de Tita, o aquella noche se les present\u00f3 la guada\u00f1a del infortunio que se llev\u00f3 definitivamente todo rasgo de amor entre ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>El fallecimiento de estos seres convoc\u00f3 a miles de personas. Los llor\u00f3 un pueblo. Cada uno, despu\u00e9s de aquel choque del autom\u00f3vil que conduc\u00eda el empresario famoso, vivi\u00f3 y sufri\u00f3 a su manera un hecho que quedar\u00e1 relegado a los estigmas de lo que pudo haber sido y no fue\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Don Jos\u00e9, cerr\u00f3 aquella evocaci\u00f3n con un interrogante que lo acompa\u00f1\u00f3 desde entonces, seg\u00fan afirm\u00f3: \u201cNunca dej\u00e9 de preguntarme \u00bfY si lo que cont\u00f3 Tita hubiera sido la verdad\u2026?\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lado oscuro de una enigm\u00e1tica situaci\u00f3n silenciada para siempre. Escribe: Miguel Andreis. Tita miraba por la ventana de su habitaci\u00f3n. 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