{"id":1487,"date":"2022-04-05T12:09:36","date_gmt":"2022-04-05T12:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/?p=1487"},"modified":"2022-04-05T12:09:37","modified_gmt":"2022-04-05T12:09:37","slug":"anyulina-y-el-olor-de-los-andenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/","title":{"rendered":"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El d\u00eda que inauguraron el Subnivel<\/strong>.<\/h4>\n\n\n\n<p><em><strong>Escribe: Miguel Andreis<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 el reloj y marcaba exactamente las 19.12, siempre tuvo una obsesi\u00f3n por la hora. La m\u00e1quina 8.254 arrastraba varios vagones con las luces encendidas y sin pasajeros. La gente aplaud\u00eda. Nunca asisti\u00f3 al aplauso de la multitud a una m\u00e1quina. Estaba acostumbrado a que los putearan cuando se pon\u00edan a hacer maniobras en los paso a nivel. Nunca aplausos Anot\u00f3 el n\u00famero de la m\u00e1quina para jugarle el lunes unos pesitos a la quiniela. Al fin, su \u00fanico vicio. Observ\u00f3 al maquinista, al guarda&#8230; no conoc\u00eda a ninguno. Llevaba casi dos d\u00e9cadas de jubilado. Con sus ochenta largos a\u00f1os jam\u00e1s hab\u00eda visto tanta gente en la estaci\u00f3n. Un escalofr\u00edo le recorri\u00f3 el cuerpo, record\u00f3 cuando en 1944 lleg\u00f3 Juan Domingo Per\u00f3n, o cuando pas\u00f3 Evita y entregaba regalos. Fueron miles y miles pero no tantos como este domingo 14 de abril. Esto fue distinto. Nunca vio una multitud as\u00ed, calcul\u00f3 m\u00e1s de 12.000 personas. Loaisa se hab\u00eda quedado viudo y el tiempo ya no le molestaba. Le encantaba jugar con los recuerdos. Repas\u00f3 con las pupilas, en c\u00e1mara lenta, entre apretujones, el and\u00e9n por donde transit\u00f3 durante m\u00e1s de 35 a\u00f1os, cont\u00f3 los bancos de madera pintados de verdes, ahora quedaban cuatro. Supo haber ocho, m\u00e1s lo que estaban en la boleter\u00eda. Su gran pasi\u00f3n siempre fueron los trenes. Busc\u00f3 el \u00faltimo banco, se sent\u00f3 y comprendi\u00f3 que de aquella estaci\u00f3n quedaba poco y nada. Un reflector le dibujaba el rostro contra la pared. Se le mezclaron los sentimientos, nostalgia y reconocimiento por la obra inaugurada. A la vieja terminal solo le quedaba el esqueleto, pero no pod\u00eda negar la belleza del nuevo paisaje. Decidi\u00f3 fumar el quinto cigarrillo del d\u00eda, el \u00faltimo, se dijo. Cerr\u00f3 los ojos y una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes comenzaron a deambular en su memoria. Una se detuvo a su lado, si hasta sinti\u00f3 que lo tocaba&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que escuch\u00f3 cantar aquella canci\u00f3n fue por los setenta. Ese catal\u00e1n, como su madre, cantaba como hablando, era una especie de Polaco Goyeneche espa\u00f1ol. Le gust\u00f3 tanto que compr\u00f3 sus long play&#8230; no quer\u00eda abrir los ojos, para \u00e9l, ella estaba all\u00ed. Y balbuce\u00f3 para s\u00ed mismo esa descriptiva poes\u00eda del olvido:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cPen\u00e9lope, con su bolso de piel marr\u00f3n, sus zapatos de tac\u00f3n,<\/strong> <strong>y su vestido de domingo. Pen\u00e9lope se sienta en un banco del and\u00e9n, y espera que llegue el primer tren, meneando el abanico&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo&nbsp; no la iba a recordar. Ella era. Ella era especial\u2026 &nbsp;Ninguno de sus compa\u00f1eros de mamelucos azules la olvidar\u00eda. No sabe ni cu\u00e1ndo ni qui\u00e9n pero uno de ellos dijo que se llamaba Angiulina; aunque la pronunciaban Anyulina. Mujer de rostro europeo, piel delicada, pelo cano estirado y con un rodete adherido a la nuca. Delgada y bella, bell\u00edsima seguramente, antes que el dolor le multiplicara las arrugas. Anyulina llegaba puntualmente pasada las doce, se sentaba en un banco del and\u00e9n y esperaba que llegara el tren. Siempre con cartas en la manos. Jam\u00e1s sinti\u00f3 una mirada tan desesperada como esperanzada. Una vez escuch\u00f3 que los andenes huelen raro, porque es el olor de la melancol\u00eda, del adi\u00f3s con alas de esperanza&#8230; Despu\u00e9s de mucho tiempo se dio cuenta que ese era el olor de Anyulina. El color de los ojos le cambiaba mientras observaba cuando &nbsp;descend\u00edan los pasajeros, m\u00e1s de una vez se levant\u00f3 corriendo y, pocos metros antes, detuvo su marcha. No era a quien esperaba. Sigui\u00f3 balbuceando y ensanchando las pupilas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cDicen en el pueblo que un caminante par\u00f3 su reloj, una tarde de primavera<\/strong>. <strong>Adi\u00f3s amor m\u00edo no me llores, volver\u00e9&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y Anyulina se le pareci\u00f3 tanto a la Pen\u00e9lope de Serrat, tanto que todos y cada uno de quienes frecuentaban la estaci\u00f3n comenzaron a ver en esa mujer la expresi\u00f3n m\u00e1s pura del amor que espera con paciencia infinita. Se pregunt\u00f3 qu\u00e9 habr\u00eda hecho Anyulina este domingo entre tanta gente. Tantos rostros, seguramente uno, o muchos retratos la confundir\u00edan y por fracci\u00f3n de segundos le devolver\u00edan vida a sus ojos. Loaisa tuvo ganas de encender otro pucho. No era un d\u00eda m\u00e1s y podr\u00eda permitirse ese gusto. Total la campa\u00f1a ya estaba hecha (se dijo). Sac\u00f3 el \u201cCarusita\u201d y la llama mordi\u00f3 el borde del canoso bigote. Lo hizo sin &nbsp;girar el cuello, temi\u00f3 que Anyulina se molestara y echara a caminar entre la gente. Le hab\u00edan quedado tantas preguntas sin hacer. En realidad todas eran &nbsp;dudas, porque ella nunca abri\u00f3 la boca en tantos a\u00f1os de espera. Le hubiese gustado preguntarle el nombre del hombre que no llegaba&#8230;:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cTriste a fuerza de esperar sus ojos parecen brillar si un tren viene a lo lejos&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las cartas, \u00bfqu\u00e9 dec\u00edan las cartas? Era en definitiva un paradigma del amor. Los compa\u00f1eros de laburo lo sab\u00edan y respetaban con fervor religioso sus silencios. Y hasta pens\u00f3 que se trataba de&nbsp; la misma Pen\u00e9lope que en un cambi\u00f3 de v\u00edas lleg\u00f3 hasta Villa Mar\u00eda. Cualquier lugar es bueno para esperar cuando ya nadie vendr\u00e1. Los andenes de eso saben y mucho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un tango se esparc\u00eda desde el recientemente inaugurado teatrino, sin abrir los ojos estir\u00f3 la mano y sinti\u00f3 que los dedos de Anyulina se enredaron a los suyos. Los not\u00f3 fr\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca supo por qu\u00e9, pero esa mujer de enajenado &nbsp;estoicismo, siempre lo conmovi\u00f3. La \u00faltima vez que la vio fue en los primeros a\u00f1os del ochenta, caminaba dificultosamente y le costaba levantarse del banco de madera verde. Segu\u00eda llevando las mismas cartas en la mano, ya marrones, como terrones de tiempo, siempre con la vista fija donde las v\u00edas se juntan. Alguien, a\u00f1os despu\u00e9s, les dijo que hab\u00eda fallecido, pero no obtuvo m\u00e1s datos. Mientras daba las \u00faltimas pitadas se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 precisamente esta noche, justo esta noche le aparec\u00eda el recuerdo de Anyulina. Se puso de pie y casi se sobresalt\u00f3, al final del and\u00e9n, una mujer delgada, con rostro europeo, cabello cano y un rodete adherido a la nuca, levantaba la mano salud\u00e1ndolo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cAntes que los sauces pierdan las hojas, piensa en m\u00ed, piensa en m\u00ed, pobre infeliz se par\u00f3 tu reloj infantil una tarde plomiza de abril&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Loaisa, vivi\u00f3 una noche especial. La ciudad tambi\u00e9n. Pero \u00e9l sabe lo de Anyulina, \u00e9l sabe de memoria la canci\u00f3n de Pen\u00e9lope, \u00e9l, como los viejos ferroviarios, saben guardar en secreto por qu\u00e9, por qu\u00e9 los andenes &nbsp;de las estaciones huelen todos iguales&#8230; Todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda que inauguraron el Subnivel. Escribe: Miguel Andreis. Mir\u00f3 el reloj y marcaba exactamente las 19.12, siempre tuvo una obsesi\u00f3n por la hora. La m\u00e1quina 8.254 arrastraba varios vagones con las luces encendidas y sin pasajeros. La gente aplaud\u00eda. Nunca asisti\u00f3 al aplauso de la multitud a una m\u00e1quina. Estaba acostumbrado a que los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1488,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-1487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d - Miguel Andreis<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d - Miguel Andreis\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El d\u00eda que inauguraron el Subnivel. Escribe: Miguel Andreis. Mir\u00f3 el reloj y marcaba exactamente las 19.12, siempre tuvo una obsesi\u00f3n por la hora. La m\u00e1quina 8.254 arrastraba varios vagones con las luces encendidas y sin pasajeros. La gente aplaud\u00eda. Nunca asisti\u00f3 al aplauso de la multitud a una m\u00e1quina. Estaba acostumbrado a que los [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Miguel Andreis\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/andreismiguel\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/andreismiguel\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-04-05T12:09:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-04-05T12:09:37+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"809\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"507\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Miguel Andreis\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@MiguelAndreis2\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@MiguelAndreis2\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Miguel Andreis\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Miguel Andreis\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/dc37258cc42cc1a978b42c2bd6ead618\"},\"headline\":\"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d\",\"datePublished\":\"2022-04-05T12:09:36+00:00\",\"dateModified\":\"2022-04-05T12:09:37+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/\"},\"wordCount\":1170,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/04\\\/00.jpg\",\"articleSection\":[\"Articulos\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/\",\"url\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/\",\"name\":\"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d - Miguel Andreis\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/04\\\/00.jpg\",\"datePublished\":\"2022-04-05T12:09:36+00:00\",\"dateModified\":\"2022-04-05T12:09:37+00:00\",\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/04\\\/00.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/04\\\/00.jpg\",\"width\":809,\"height\":507},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/\",\"name\":\"Miguel Andreis\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#organization\",\"name\":\"Miguel Andreis\",\"url\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/08\\\/cropped-logoAndreis.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/08\\\/cropped-logoAndreis.png\",\"width\":234,\"height\":72,\"caption\":\"Miguel Andreis\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/andreismiguel\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/MiguelAndreis2\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/dc37258cc42cc1a978b42c2bd6ead618\",\"name\":\"Miguel Andreis\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/c643381cd03da38327c6407e6886e7182d881f2ecf94a7902ca262c41f9d8884?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/c643381cd03da38327c6407e6886e7182d881f2ecf94a7902ca262c41f9d8884?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/c643381cd03da38327c6407e6886e7182d881f2ecf94a7902ca262c41f9d8884?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Miguel Andreis\"},\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/andreismiguel\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/miguelandreis.com.ar\\\/opinion\\\/author\\\/miguel_andreis\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d - Miguel Andreis","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d - Miguel Andreis","og_description":"El d\u00eda que inauguraron el Subnivel. Escribe: Miguel Andreis. Mir\u00f3 el reloj y marcaba exactamente las 19.12, siempre tuvo una obsesi\u00f3n por la hora. La m\u00e1quina 8.254 arrastraba varios vagones con las luces encendidas y sin pasajeros. La gente aplaud\u00eda. Nunca asisti\u00f3 al aplauso de la multitud a una m\u00e1quina. Estaba acostumbrado a que los [&hellip;]","og_url":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/","og_site_name":"Miguel Andreis","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/andreismiguel\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/andreismiguel","article_published_time":"2022-04-05T12:09:36+00:00","article_modified_time":"2022-04-05T12:09:37+00:00","og_image":[{"width":809,"height":507,"url":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Miguel Andreis","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@MiguelAndreis2","twitter_site":"@MiguelAndreis2","twitter_misc":{"Escrito por":"Miguel Andreis","Tiempo de lectura":"5 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/"},"author":{"name":"Miguel Andreis","@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#\/schema\/person\/dc37258cc42cc1a978b42c2bd6ead618"},"headline":"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d","datePublished":"2022-04-05T12:09:36+00:00","dateModified":"2022-04-05T12:09:37+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/"},"wordCount":1170,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg","articleSection":["Articulos"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/","url":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/","name":"\u201cAnyulina y el olor de los andenes\u201d - Miguel Andreis","isPartOf":{"@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg","datePublished":"2022-04-05T12:09:36+00:00","dateModified":"2022-04-05T12:09:37+00:00","inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/anyulina-y-el-olor-de-los-andenes\/#primaryimage","url":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg","contentUrl":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg","width":809,"height":507},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#website","url":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/","name":"Miguel Andreis","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#organization","name":"Miguel Andreis","url":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/cropped-logoAndreis.png","contentUrl":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/cropped-logoAndreis.png","width":234,"height":72,"caption":"Miguel Andreis"},"image":{"@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/andreismiguel\/","https:\/\/x.com\/MiguelAndreis2"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/#\/schema\/person\/dc37258cc42cc1a978b42c2bd6ead618","name":"Miguel Andreis","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c643381cd03da38327c6407e6886e7182d881f2ecf94a7902ca262c41f9d8884?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c643381cd03da38327c6407e6886e7182d881f2ecf94a7902ca262c41f9d8884?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/c643381cd03da38327c6407e6886e7182d881f2ecf94a7902ca262c41f9d8884?s=96&d=mm&r=g","caption":"Miguel Andreis"},"sameAs":["http:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/","https:\/\/www.facebook.com\/andreismiguel"],"url":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/author\/miguel_andreis\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/00.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1487"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1489,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487\/revisions\/1489"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miguelandreis.com.ar\/opinion\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}